Nadie asiste de mala gana a la Plaza de Toros de Cañaveralejo, que este año debuta como escenario del Petronio Álvarez porque su habitual sede, el teatro al aire libre Los Cristales, se quedó pequeño dada la acogida de este festival de música. Y si, por algún motivo, se asiste forzado, la convivencia pacífica, el clima agradable, el esmero de los grupos en tarima, los vestuarios llamativos y una música sin academia pero maestra a la hora de transmitir sentimientos, se encargan de aliviar cualquier molestia.
“Donde están todos los mundos/ aquí nomasito no más”, dice el estribillo de una de las canciones de un grupo de Guapi, Cauca, que participa en la competencia y que como todos sus contrincantes quiere ser el mejor, el más llamativo en sus trajes con pañoletas y sombreros de colores vistosos, faldas largas, muy largas, que se mueven al vaivén de las caderas danzantes de tres mujeres a quienes ni el tiempo, ni las nuevas tendencias sonoras les quitan lo ‘bailao’. el espectador
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